Pues bien, el verano, dado que a muchos nos ofrece la oportunidad del descanso, es una ocasión mágica para pensar; es la estación por excelencia para proyectar, idear, comunicar, crear y pasarlo bien haciendo todo esto.
Para ello es necesario en esta estación, cultivar y desarrollar el pensamiento, la inteligencia y los buenos argumentos. Sin olvidarse, de buenas dosis de motivación y conciencia.
¿Y qué tiene que ver esto con el niño de 6 a 8 años?
De 6 a 8 años es la etapa en la que el niño comienza a tomar conciencia de la importancia que tiene, en su mundo social cercano, la inteligencia o la INTELECTUALIDAD. De ahí, que este período infantil se le llame el verano de la infancia.
Es el comienzo de la etapa Primaria en la escuela y el momento de adquirir conocimientos más complejos. Para ello, el niño se da cuenta de lo importante que es pensar o el conocimiento en sí mismo. Por eso, necesita saber que es capaz de aprender y decirse a sí mismo “YO SÉ”
El niño comprueba si es inteligente o no lo es; si es listo o es torpe; y esta comprobación la hace principalmente en la escuela; las comparaciones externas que escucha hacia otros o hacia sí mismo y que recibe del entorno, son datos que recoge para cerciorarse de si es una persona inteligente o no.
Es el momento en el que entra en juego el mundo racional y en el que el niño conecta con la Competencia Intelectual, que, a diferencia de las otras dos competencias, que ha venido desarrollando a lo largo de los años anteriores (competencia práctica y competencia psíquica), es una competencia que se ha de adquirir y aprender. Esta competencia es la que permite tener conversaciones más elaboradas, desarrollar la creatividad, la transparencia, la concreción a la hora de exponer temas. Pero, sobre todo, la que hace responsabilizarse de lo que se dice de forma fundamentada y argumentada. Para todo ello se necesita APRENDER, y la ESCUCHA es de las herramientas más necesarias.
Es una etapa crucial en la que los MAESTROS adquieren un peso importante para el niño, puesto que son los principales mediadores de los contenidos intelectuales que se le ofrecen. Gracias a ellos el niño es capaz de independizarse cognitivamente de su familia y abrir su mente a nuevos modos y formas de comunicar y pensar, desarrollando así su capacidad creativa e inventiva.
El niño ya está preparado para todo ello, puesto que esta etapa es en la que comienza a valorar otros puntos de vista.
Abandona su pensamiento egocéntrico y se abre al PENSAMIENTO LÓGICO CONCRETO, que le permite centrarse en lo fundamental y analizar situaciones de su vida cotidiana razonadamente. Aunque será capaz de discriminar entre la realidad y las apariencias, aún no puede prescindir, en sus razonamientos, del mundo real y los objetos materiales. De ahí, que pueda razonar solamente con la experiencia directa que tiene de las cosas.
Los maestros y la familia se encargarán de que desarrolle AMOR AL CONOCIMIENTO, sin que el aprendizaje se convierta en algo aburrido o tedioso. El verano necesita que haya disfrute con conciencia; y esto es precisamente lo que los adultos han de conseguir: que el niño aprenda disfrutando, siendo consciente de lo que aprende y comprendiéndolo.
El soporte afectivo que le den los adultos influirá en los aprendizajes que tenga que hacer en la escuela.
¿Cómo podemos acompañar y ayudar al niño que se encuentra en este período evolutivo?
Hemos de saber que el proceso de APRENDER puede destapar en el niño MIEDOS importantes. No todos estos miedos surgen en todos los niños a estas edades. Sin embargo, es bueno conocerlos para identificar en cuál se encuentra cada niño.
El primero de ellos es el MIEDO a NO SER INTELIGENTE. Se da cuenta de que no todos aprenden igual de rápido y de la misma manera. Y comienza a compararse a nivel cognitivo, en función de los parámetros adultos que valoran o aprueban más unas cosas que otras. Por eso, las comparaciones con respecto a su inteligencia y a las de otros son nefastas para su adecuado desarrollo cognitivo. Cada alumno aprende de una manera, y la escuela ha de ser un espacio diverso que ofrezca posibilidades diferentes de aprendizaje.
Otro miedo importante es el MIEDO al FRACASO. El origen de este miedo es la falta de conocimiento acerca de su origen y su familia. Es decir, el primer conocimiento que ha de adquirir un niño, para no entrar en este miedo y sus consecuencias, es el de los VALORES de su casa.
Para conocerlos necesita recibir el reconocimiento a su poder y a su potencial, a través de modelos adecuados y a una sana autoridad de sus progenitores. Este primer conocimiento comienza a establecerse desde los 0 años. Por eso, todo el trabajo que se haga en las edades anteriores será de vital importancia para esta etapa.
Si el niño no conoce su origen, quién es su familia, qué valores tiene y cómo está constituida, es muy complicado que pueda conocer quién es él dentro de la misma. Y eso puede derivar en estados de soberbia que le hagan actuar como que lo sabe todo o como que no sabe nada. En cualquiera de estos dos casos, siempre existe detrás un miedo a fracasar.
Y el último miedo que puede aparecer a estas edades es el MIEDO al ÉXITO. El niño comienza a creer que le va a pasar algo si muestra su verdadera inteligencia. Cree que es una inteligencia que no encaja, que no vale para otros, y por esa razón la oculta y la disimula. En este caso, el niño deja de ser responsable de su capacidad cognitiva y se dedica a ser alguien que no es.
Conocer la aparición de estos posibles miedos nos permite intervenir de forma más adecuada y acertada:
- Evitando comparaciones con respeto a la inteligencia del niño y de otros
- Facilitándole el conocimiento de su familia (cuento de mi familia, historias de mi familia, dibujo de mi familia, dibujo de papá y mamá, dibujo abstracto de mi familia, combinar lo académico con el arte plástico, …)
- Valorando quién es, lo que es capaz de hacer, cómo aprende y resuelve su cotidianidad, sus intereses e inquietudes cognitivas.
- No burlándose de sus preguntas; sí encauzándolas si fuera necesario.
- Desde la familia, reconociendo y comprendiendo a su MAESTRO o PROFESOR, mostrándole, así, la diversidad de conocimientos. Si la familia desprecia a los maestros del niño, está hablando de que tiene un pensamiento vertical dogmático. Y eso es totalmente perjudicial para el pequeño, que puede acabar siendo lo contrario de lo que ama. Para esto último, es muy recomendable ver la película “La Lengua de las Mariposas”
- Enseñándole a ESCUCHAR otras ideas y CONTEXTUALIZARLAS, es decir, aquello que escucha, colocarlo en su contexto próximo de forma inmediata, llevándolo a aplicarlo enseguida
- ESCUCHAR también es SABER MIRAR. Por ejemplo, animándole a mirar una receta y repetirla tal cual se indique, sin juzgar y sin cambiar nada de lo que se diga en ella. Esto mismo se puede hacer para aprender una coreografía o una canción. Cuando el niño repite sin juzgar un aprendizaje, realmente está incorporando una idea diferente a la suya. Y eso, enriquece y hace grande su pensamiento.
- Siendo CONCRETOS en cómo se le dice las cosas, pues esta concreción facilitará su escucha
Y recordad que, si un niño se siente que con su inteligencia es CAPAZ, podrá convertirse en una persona RESPONSABLE, MOTIVADA, CREATIVA y con inquietud por COMUNICARSE con el mundo.
El punto central de esta etapa es que el niño consiga adquirir HUMILDAD, que no es otra cosa que la cualidad que te permite reconocer lo que sabes, valorarlo y ofrecerlo o ponerlo al servicio de los demás.
Espero que os haya gustado …
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